20/9/14

Bayern brilló en el Pennsylvania Derby (Gr.2)

Bayern (Pedigree), 3 años, por Offlee Wild y Alittlebitearly (Thunder Gulch) venció de punta a punta y en récord en el Pennsylvania Derby (Gr.2) (VIDEO), que se corrió el sábado 20 de setiembre sobre 1,800 metros en Parx Racing y que contó con US$ 1’000,000 en premios. Así, el pupilo de Bob Baffert, que condujo sin mayor apremio Martín García, se rehabilitó de su fracaso en el Travers Stakes (Gr.1). El que falló en su carrera de reaparición tras su periplo por la Triple Corona fue California Chrome que sólo pudo arribar en el sexto lugar a 8 ¼ cuerpos del ganador que impuso el nuevo récord de 1’46”96. Tapiture (Tapit) fue segundo a 5 ¾ cuerpos, mientras Candy Boy (Candy Ride) acabó tercero a 6 cuerpos.

Víctor Espinoza puso en negro sobre blanco lo que flota en el ambiente hípico cada vez que aparece una estrella, una situación que revive cada vez que, por ejemplo, un caballo está en el último peldaño para quedarse con la Triple Corona, en el Belmont Stakes: “Los otros jockeys se preocuparon por mí y descuidaron al puntero; supe que estaba en problemas ya en la primera curva, me bloquearon”, dijo ahora, tras terminar sexto en el Pennsylvania Derby (G 2-1800 m).

El jinete de California Chrome hablaba de los rivales y de Bayern, el ganador, que dominó desde el principio. California Chrome reaparecía luego de tres meses en los que descansó tras la frustración del Belmont y la Triple Corona que no fue, de lo cual salió con el talón derecho en carne viva, por el pisotón de un adversario en la suelta.

Tras esa carrera, Steve Coburn, uno de los propietarios y criadores del hijo de Lucky Pulpit, se había quejado de los dueños que anotaban a sus caballos frescos, sin haber participado del Kentucky Derby ni el Preakness, como fue el caso de Tonalist, el ganador de los célebres 2400 m de Nueva York. Una queja exagerada, que le adosó un punto más a la rivalidad entre un caballo como el suyo y el resto, aunque Coburn pidió disculpas públicas unas horas después, en un programa de televisión en el que aseguró sentirse “avergonzado”.

Lo cierto es que, en Parx Racing, el hipódromo cercano a Philadelphia, la carrera máxima, que honra al estado que la alberga, fue un paseo para Bayern. Cómodo en el comienzo y veloz en el final, Martín García paseó con el ganador del Haskell (G 1) y el Woody Stephens (G 2). “Una punta muy lenta”, dijo el relator, cuando pasaron los 800 m en 47s4/5. Espinoza venía tercero, por los palos. Su caballo se esforzaba, rodeado de un cerco. “Víctor le dice ‘vamos’ a California Chrome”, vuelve el narrador. Pero no había respuesta en el alazán. Como en el Belmont, California Chrome no tuvo un desarrollo favorable, con el agravante de que volvía a competir luego de un buen lapso.

“No lo noté cansado; el otro caballo corrió bien. Nunca pude sacarlo de los palos. Estaba desesperado porque veníamos despacio, pero no pude hacer nada y no quise exigirlo más”. Sonreía Espinoza ante el micrófono, igual.

También Martín García estaba sonriente. Fue un placer su viaje en el lomo de Bayern, que cruzó el disco con cinco cuerpos y tres cuartos de ventaja sobre Tapiture. “Lo traje fácil y cuando le pedí que acelerara, respondió”, explicó el ganador. Los 1200 pudo transitarlos en 1’10”88, apenas un poquito más rápido, pero el final fue a todo tren. Tanto, que su dirigido estableció el récord de 1’46”96, mejorando la marca de un tal Selari Spirit, de 1974.

El hijo de Offlee Wild venía de fracasar en el Travers (G 1), en Saratoga. “No le gustó esa pista”, aseguró García. La otra decepción de la campaña de Bayern fue en el Preakness, donde finalizó noveno.

Art Sherman, el entrenador de California Chrome, tiene 77 años y pasó por todas las etapas de la hípica, incluida la inminencia de la gloria. “Pensé que fuera en busca del puntero temprano, por afuera, y viniera segundo. Simplemente corrió incómodo. Ya habiendo vuelto a la pista, va a estar más fuerte en la próxima. Volveremos a casa y lo prepararemos para la Breeders’ Cup”.


Si el 1 de noviembre, en Santa Anita, California Chrome vuelve a ser la estrella que encandila a todos, ya no será tan importante. Habrá otras a la par o más brillantes. Tal vez allí, en el Classic (G 1-2000 m) vuelva a ser el gran caballo que corrió como favorito y ganó el Derby de Kentucky y el Preakness Stakes. Sin que le regalen nada, pero en una carrera en la que todos compitan para ganar.